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Caso Roosevelt: ¿protección de menores o un precedente de censura literaria?

  • Antonella Tomas
  • 19 nov 2025
  • 3 min de lectura

El Colegio Franklin Delano Roosevelt, uno de los centros educativos privados más prestigiosos del país, fue sancionado por Indecopi con una multa de más de 168 mil soles tras una investigación sobre la gestión de su biblioteca escolar. La Comisión de Protección al Consumidor N.° 2 determinó que existían 21 títulos fuera de la malla curricular con temáticas vinculadas a sexualidad, abuso de sustancias y violencia, y concluyó que el colegio no contaba con un comité formal ni con protocolos específicos para la selección y revisión de estos materiales.


La resolución, que incluye además una multa personal al director, ha generado debate en el sector educativo, pues abre la discusión sobre el alcance que deben tener los mecanismos de supervisión del Estado en los contenidos literarios disponibles para los estudiantes.


Denuncia presentada por la Asociación Internacional de Consumidores y Usuarios de Seguros
Denuncia presentada por la Asociación Internacional de Consumidores y Usuarios de Seguros

¿Qué sanciona realmente Indecopi?


Según el documento oficial, la infracción no se debe al contenido de los libros en sí, sino a la falta de un comité de evaluación y selección bibliográfica, un mecanismo que la institución considera obligatorio.Sin embargo, la consecuencia inmediata ha sido la suspensión de préstamos y la revisión interna de los títulos involucrados, todos ellos ampliamente discutidos en ámbitos educativos internacionales.


Entre los libros observados figuran The Bluest Eye de Toni Morrison, Fun Home de Alison Bechdel, The Perks of Being a Wallflower de Stephen Chbosky y Gender Queer de Maia Kobabe. Obras que suelen aparecer en centros educativos de otros países por abordar temas complejos: identidad, abuso, violencia, desarrollo emocional o diversidad sexual.



Multa también para el director y señal de alarma para la comunidad educativa


La sanción incluye una multa personal de más de S/ 26 mil para el director del colegio. Para Indecopi, el problema es estrictamente procedimental. Pero para padres, docentes y especialistas, el precedente que se abre es más delicado: colegios que podrían optar por autocensurar su oferta literaria para evitar procesos sancionadores.


El Colegio Roosevelt ha anunciado que apelará la resolución, señalando que la medida es desproporcionada y que confunde un problema administrativo con una restricción al acceso a la literatura.


El debate de fondo: ¿regulación o censura?


El caso del colegio Roosevelt ocurre en un momento especialmente delicado para el sistema educativo peruano, marcado por grandes desigualdades, un alarmante rezago en comprensión lectora y una infraestructura escolar que no siempre da la talla. Según el INEI, solo el 45,1 % de estudiantes de colegios públicos alcanza un nivel satisfactorio de comprensión lectora, frente al 61,3 % en instituciones privadas. Además, según el CEPLAN, aproximadamente el 60 % de los estudiantes no comprende lo que lee, lo que evidencia un problema estructural.


Al mismo tiempo, los resultados de pruebas internacionales como PISA exponen que la brecha de aprendizaje no es solo económica sino también de calidad: los jóvenes en colegios privados y de entornos urbanos suelen alcanzar niveles de rendimiento superiores a los de sus pares en colegios públicos, lo que refleja desigualdades profundas en oportunidades.


En este contexto, que el debate nacional se desplace hacia la “peligrosidad” de ciertos libros y no tanto hacia cómo mejorar el acceso real a la lectura o fortalecer la comprensión lectora desde lo público inquieta a quienes consideran que la prioridad debería ser incentivar el hábito lector, dotar de mejores recursos a las escuelas y cerrar brechas educativas, más que restringir contenidos literario





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