Israel intensifica sus bombardeos en el sur del Líbano y reaviva el miedo entre la población
- Nalleska Gomero
- 11 nov 2025
- 2 min de lectura
El ejército israelí volvió a elevar la tensión en Medio Oriente este jueves tras lanzar una serie de bombardeos en el sur del Líbano, que se extendieron por varias localidades y dejaron al menos una persona muerta y tres heridas. Los ataques, especialmente fuertes al este de la ciudad de Tiro, provocaron escenas de pánico y obligaron al cierre de colegios en la región.

El portavoz militar israelí Avichay Adraee, anunció a través de redes sociales una nueva ronda de ataques contra lo que calificó como “infraestructura militar de Hezbolá”, la milicia y partido político libanés que Israel acusa de violar la tregua vigente al reconstruir posiciones cerca de la frontera.
Adraee difundió siete comunicados distintos, algunos acompañados de mapas con edificios marcados en rojo, advirtiendo a los civiles que se mantuvieran alejados de esas zonas al menos 500 metros “por su seguridad”. Sin embargo, los mensajes no incluyeron pruebas de que los lugares señalados fueran objetivos militares.
Una de esas advertencias desató una alarma general en todo el sur del Líbano. Municipios como Abasiyeh, Tair Deba y Aita el Shab vivieron largas filas de vehículos y carreteras colapsadas, con miles de personas intentando abandonar el área ante el temor de nuevos ataques.
Los habitantes del sur libanés viven desde hace meses con la tensión constante de un nuevo enfrentamiento entre Israel y Hezbolá. El miedo se reavivó el 23 de septiembre de 2024, cuando un ataque israelí causó más de 500 muertos en un solo día, marcando el inicio de una ofensiva a gran escala que se extendió hasta noviembre del año pasado.
Aunque en ese momento se firmó un alto el fuego, la calma ha sido relativa. Israel acusa a Hezbolá de rearmarse en secreto y justifica sus nuevos ataques como una respuesta ante la falta de control del gobierno libanés sobre la zona fronteriza. El acuerdo de tregua pedía que el ejército libanés tomara el control del área y que los combatientes chiíes se retiraran al norte del río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera, algo que no se ha cumplido por completo.
En las últimas semanas, Israel ha dado señales de prepararse para una nueva confrontación: realizó maniobras militares en la frontera, incrementó sus ataques aéreos con más de 20 muertos en un mes e incluso llevó a cabo incursiones terrestres en varias localidades libanesas.
Aunque el ejército israelí afirma que sus operaciones van dirigidas contra Hezbolá, muchos ataques han afectado infraestructura civil. Una fábrica de hormigón y un taller de carpintería fueron destruidos por los proyectiles israelíes.Además, una planta de cemento en Ánsar y un almacén de maquinaria pesada en Msayleh ubicados a unos 40 kilómetros de la frontera, resultaron dañados.
Estas acciones son vistas en el Líbano como una forma de impedir la reconstrucción del sur del país mientras Hezbolá siga activo en la zona. Según datos de la ONU, desde que se firmó la tregua más de 80.000 personas permanecen desplazadas, y al menos 100 civiles han muerto por los bombardeos israelíes en lo que va del año.





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